Llegó la hora del esperado Far Cry 2. Su primera parte fue, una de las mayores sorpresas en su lanzamiento compitiendo con títulos de reconocido nombre como Doom 3 o Half Life 2 y proporcionando libertad de acción como nunca se había visto. Su éxito fue tal que catapultó a la compañía que le dio la vida, Cryteck, directamente a lo más alto convirtiéndose en una de las empresas más importantes dentro del sector. Por aquel entonces Far Cry era distribuido por Ubisoft pero, contra todo pronóstico, Crytek decidió casarse con EA y los chicos de Ubisof, lejos de quedarse de brazos cruzados, se hicieron con la licencia de la saga y comenzaron el desarrollo de una segunda parte que a día de hoy solo mantiene ese espíritu de libertad que hizo famoso al primero. Bueno, eso y el nombre, que no es poco.Tu misión se translada a africa y al comienzo de la aventura, además de una pequeña dosis de enfermedad infecciosa, se te otorga la posibilidad de escoger quién quieres que sea el protagonista de la historia. Tu elección te sitúa entre nueve mercenarios que, aunque proceden de países distintos y tienen diferentes edades y sexos, no van a cambiar el desarrollo del argumento a lo largo de la partida.

Recién llegado a África, las cosas no han comenzado con buen pié: el país se encuentra en medio de una guerra civil en la que un traficante conocido como El Chacal se está enriqueciendo a base de venderle armas a las dos facciones del conflicto. Tu misión será rastrear y acabar con la vida de este peligroso personaje para poner fin de una vez por todas al conflicto bélico. Por si eso no fuera suficiente, al poco de llegar te enteras de que has contraído la malaria, lo que se traducirá a lo largo de gran parte de la aventura como la dependencia de unas pastillas que evitan que los mareos y los desmayos, síntomas de la enfermedad, te golpeen en los momentos más inoportunos del combate.
Todo esto y mucho más se explica de forma magistral en la primera hora de partida que es más o menos la duración estimada del tutorial. En él, aparte de los controles básicos indispensables, aprenderemos a comprar nuevas armas o mejoras para las mismas a través de las tiendas de contrabando, a ‘adjudicarnos’ casas francas en las que poder dormir para así guardar la partida y, lo más importante, a ubicarnos en el mapa para poder viajar de un extremo a otro del mismo.
Y es que dicho mapa contará con la nada despreciable cifra de 50 km cuadrados de terreno que podrás explorar a tú gusto a bordo de cualquier vehículo que encontremos (no es imprescindible ir en uno, pero hacen la vida mucho más cómoda) sin ningún tiempo de carga. En este sentido no podemos más que alabar el trabajo realizado en el motor gráfico por parte del estudio de Ubisoft, gracias al cual veremos recompensado nuestros progresos sin que la acción se detenga en ningún momento.
Este motor gráfico, que en realidad es una evolución del Cryengine 1 que usa el primer Far Cry llamado Dunia, se ha exprimido al máximo posible permitiendo mostrar gran variedad de escenarios muy detallados con una tasa sólida de frames por segundo, sin ninguna -o casi ninguna- molesta ralentización. Desiertos con dunas, sabanas donde puedes dedicarte a observar las manadas de cebras y ñues, selvas repletas de tal cantidad de vegetación que para poder atravesarlas tendrás que abrirte paso a machetazos, poblados de chabolas… Todo ello contribuye en gran medida a la inmersión del jugador en el juego, y aunque lo consigue con creces, no podemos evitar pensar que el resultado final resulta un tanto artificial, debido en gran medida al abuso de algunos efectos como el bloom que según a que horas del día no terminan de cuajar, como ocurre por ejemplo durante la acción nocturna, que resulta demasiado clara si la comparamos a como es en la realidad.
A su vez, Dunia es complementado por el archiconocido motor de físicas Havok. Entre ambos son capaces de lograr que, por ejemplo, podamos partir las ramas de cualquier árbol o planta una a una mediante certeros balazos, que hagamos saltar por los aires algunas estructuras mediante el uso el armas contundentes -aunque ni mucho menos todas las edificaciones, como se prometió en un principio- o que podamos provocar incendios para cortar el camino de huida a nuestros rivales, o simplemente para atacar una base. También destacan los fenómenos meteorológicos, como lluvias o tempestades, y las explosiones, frecuentes en la partida y recreadas con mucho mimo.
Este portento gráfico no bastaría por si solo si no estuviera acompañado de una jugabilidad que se mantuviera a la altura. Far Cry 2 es un denominado Sandbox, es decir, un mundo abierto en el cual puedes ir a donde quieras cuando tú quieras y abordar el juego y sus misiones de la forma que más te plazca: ¿qué quieres asaltar un puesto de guardia? Tú eliges: puedes ocultarte entre la maleza y provocar un incendio que acabe por consumir todo el campamento y haga reventar las reservas de combustible; tal vez prefieras dejarte las sutilezas y entrar de forma directa, lanzando granadas y explosivos y tiroteando a todo aquél que ose ponerse delante tuya; también es posible, para los más tranquilos, localizar un senda oculta y comenzar a disparar desde una posición privilegiada. Además puedes pedirle ayuda a otros mercenarios amigos (que son el resto de personajes que se te dieron a elegir) para que colaboren contigo en el combate.
Esto es otro de los puntos fuertes del juego, y es que según aceptes las misiones secundarias que te proponen irán subiendo vuestras barras de relación , de forma que si te abaten en un tiroteo serás rescatado y alejado de la zona de peligro por ellos mismos. Pero ojo, también es posible que suceda justo lo contrario y que te veas obligado a gastar una de tus valiosas medicinas si quieres mantenerlos con vida, ya que si no lo haces morirán, y no los volverás a ver hasta que no empieces una nueva partida.
El juego mantiene un alto nivel de realismo desde el primer minuto hasta el último: se acabó eso de encontrarse munición y botiquines repartidos por el escenario estratégicamente colocados bastando solamente pasar por encima de ellos para cogerlos. Ahora, si quieres recuperar salud tendrás que inyectarte unas jeringuillas que podrás encontrar en los edificios médicos de los campamentos enemigos. Pero muchas veces no solo será necesario eso, sino que además en algunas ocasiones tendremos que sacarnos balas o astillas de nuestro propio cuerpo para poder recuperar la salud al máximo. El trabajo realizado en esta serie de animaciones es exquisito, adaptándose a cada situación de forma real: para que os hagáis a la idea, si por ejemplo explota una granada cerca vuestra y estabais situados detrás de una valla de madera, tendréis que sacaros restos de ella que habrán quedado incrustados en vuestro propio cuerpo. Si, en cambio, os encontrabais a cuerpo descubierto, la honda expansiva os hará perder algún que otro diente. Y si os hallabais cerca de algún objeto metálico, tal vez deberíais revisar vuestras manos no sea que tengáis algún tornillo clavado en ellas. En el caso de que recibáis disparos de la facción enemiga ya sabéis, echad el guante a los alicates para sacaros las balas enemigas…
Por otra parte del apartado sonoro no podemos decir nada malo, los sonidos de las armas y explosiones son correctos, las melodías se adaptan dependiendo de la situación en la que nos encontremos y como viene siendo ya frecuente el juego hace alarde de un buen sonido envolvente.
También cabe destacar que Far Cry 2 viene completamente traducido y doblado al castellano. Si bien las voces se mantienen a un nivel aceptable, tenemos que lamentar la falta del acento africano que si está presente en la versión original en inglés. Aunque para algunos carezca de importancia, son detalles que ayudan y mucho a la hora de que el usuario se sienta realmente como si estuviera en África.
Respecto al modo multijugador presenta los ya comunes modos de partida igualada y no igualada, y dentro de estos, deathmacht (individual y por equipos), capture the diamond (el capturar la bandera de toda la vida) y uprising, en el que los equipos deben de proteger a su capitán y eliminar al del bando rival. Aunque todos nos son conocidos, alargan de manera considerable la ya de por sí larga vida del juego y junto con los logros (si tienes la versión de Xbox360) nos incentivan a reanimar al máximo número de compañeros posibles o a aumentar de nivel. A pesar de que nos hubiera gustado algún otro modo de juego más original, esta carencia resulta contrarrestada con la incorporación de un completísimo, sencillísimo y muy intuitivo creador de escenarios con el que jugadores de todo el mundo pueden crear sus propios campos de batalla y compartirlos con los demás.
Además, en todos los modos de juego se ha implantado un sistema de niveles que recompensa nuestros esfuerzos otorgándonos experiencia, que se traduce en un diamante por cada nivel incrementado. Estos se utilizan para comprar nuevas armas que permanecerán desbloqueadas para siempre, aunque puedes volver a repartir los diamantes previo pago de una bajada de nivel.
La conexión entre los jugadores es buena y casi sin lag ya que el juego utiliza un sistema de preferencia en la que se evalúa nuestro ping y se nos adjunta al servidor más estable que se encuentre para nosotros.
En resumen Far Cry 2 ofrece una gran experiencia de juego que ningún fan de la acción debería perderse. Proporciona un grado de libertad que muy pocos títulos pueden permitirse, y pese a tener algunos problemas con la IA, su conjunto lo convierte en uno de los grandes de esta temporada. Muy recomendable.









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